Historia de la Asociación

El Barrio de Russafa es, quizás, el de más recia personalidad en la ciudad de Valencia y uno de los de más acusadas características propias. No es ello extraño, si se tiene en cuenta que Russafa fue municipio independiente hasta 1.877 en que se anexiona al de Valencia.

Nos encontramos pues en Russafa, antiguo y pequeño poblado fuera de muros, próximo a Valencia, que en época romana no debía pasar de 20 casas, ya que según la tradición a él llegó San Valero desterrado por Daciano, mientras su joven diacono, Vicente, quedaba preso para sufrir un horrendo martirio. Lugar rodeado de extensas y cuidadas huertas, fue elegido por un joven príncipe de la Casa de los Omeyas para establecer allí su almunia y su jardín, su Russafa.

Fue pues Russafa, cuna del cristianismo de la Ciudad de Valencia, pues en su jurisdicción se encontraba el muladar donde tiraron el cuerpo de San Vicente Mártir, para ser pasto de las alimañas, las arenas de sus playas darían su primera sepultura, tras ser arrojado por segunda vez al mar, a nuestro patrono Mártir, en un lugar muy próximo, según Beuter, a esa Cruz de la Conquista de las tierras Russafeñas y en sus limites territoriales se alzaría, sobre el sitio en que estuviera su definitiva sepultura, la Basílica y Monasterio de la Roqueta y Jaime I fundaría en aquellos terrenos un Hospital.

A la pequeña ermita de San Vicente, construida sobre el muladar, acudía Jaime I a oír misa todos los días durante el sitio de Valencia y aquel nuestro primer Patrón daría nombre a nuestro Santo Patrono San Vicente Ferrer. Es Russafa donde Jaime I asienta sus Reales y es en Russafa donde existía un pequeño puerto fluvial que por un canal comunicaba con la Albufera, donde se firmaron las Capitulaciones de Valencia. Y mas exactamente sobre un pequeño altozano donde el Rey Jaime J planto su tienda de campaña y que desde el año 10661 existe el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles. A pocos pasos de allí se encuentra el temple y torre de San Valero y San Vicente Mártir edificado en memoria de la estancia de San Valero, a los pocos días de la conquista, convirtiéndose en parroquia, según Esclapés, en 1.239, siendo la decimotercera parroquia de Valencia, por orden de prelación, pues a pesar de encontrarse fuera de la Ciudad, por su proximidad a esta y extenderse su territorio intramuros y concurrir a los actos procesionales, siempre se incluyo entre los de Valencia. A nuestra parroquia se le asignaba una gran extensión y por ende a Russafa al seguir la distribución administrativa los mismos limites que la parroquial. Su demarcación tenía por límite la muralla y la margen derecha del Turia hasta el mar y desde la desembocadura hasta el Perellonet, el Palmar y la Albufera. Por el interior lindaba con Sedaví y el Monasterio de la Roqueta, quedando en su jurisdicción la ermita de San Vicente Mártir y sirviéndole el Camí de Sant Vicent como limite hasta la puerta de Boatella, situada en el primer tramo de la calle San Vicente. A esta puerta iba a finalizar el antiguo Camino de Russafa.

San Vicente Ferrer vio la expansión de la Ciudad con la construcción de las nuevas murallas y Vid como una parte de Russafa quedaba intramuros de Valencia y como en aquella zona de Russafa se fundaba en 1.399 el Hospital de En Bou para necesitados y como en 1.409 se alzaba El nuevo Portal de Russafa.

Es a partir de estos momentos, pues ya en el año del Señor 1.350 nacía en una casa de la calle del Mar nuestro insigne Patrón San Vicente Ferrer, cuando suceden dos hechos extraordinarios en esta tierra de Russafa, una la llegada milagrosa de la Virgen de Monteolivete y la del Cristo del Grao.

San Vicente Ferrer, vio nacer la devoción a dicha imagen, así como la construcción de un casalicio primero y una ermita después, levantando junto a ella una hospedería de cuarentena, que dio lugar al Lazareto, origen del poblado de Nazaret.

Más directa fue la relación de San Vicente Ferrer con el Cristo del Grao. En 1.411, encontrándose San Vicente predicando en Valencia, fue llamado para consultarle a quien pertenecía una imagen de Cristo Crucificado, que por mar, había llegado hasta la desembocadura del Turia, territorio limítrofe entre las parroquias de Santa María del Mar y San Valero.

Ante el litigio San Vicente hizo devolver la imagen al mar, llegando esta a la orilla de Santa María. San Vicente tras largo sermón publico, en el Grao, decantó la propiedad de esta Santa Imagen en favor de Santa María del Mar, pues así lo había querido la Providencia.

No fueron estas las únicas relaciones que San Vicente tuvo con Russafa y San Valero, a parte de algunas esporádicas, en 1.413 predicó la cuaresma en la Catedral y en San Valero. Y fue en Russafa, donde terminó con la lucha entre los Vilaragut y los Centelles, primero y entre los Centelles y los Soler después.

Es entonces normal que en Russafa hubiese una gran devoción por nuestro Santo Patrón y que ya en el siglo XV gozaba de gran predicamento en nuestra tierra. Signos de esta devoción lo constituye el hecho de que en el Altar Mayor existiese una imagen de San Vicente Ferrer y que una de las campanas de su esbelto campanario de 1.740 lleve su nombre.

Fruto de esta devoción nació el Altar de Russafa, aunque no existen documentos escritos, la tradición oral le calcula aproximadamente una antigüedad superior a los trescientos años, solo le superan en antigüedad y por este orden el del Mar, Mercat, Niños de la Calle San Vicente y el Tossal. Si existen datos de los años 1.833 y 1.879, esta Associación, por causas que se desconocen dejo de celebrar las fiestas en el año 1.887 y es cuando un hombre emprendedor, enamorado de Valencia, de sus tradiciones y gran devoto del Santo, el que decide que Russafa debe continuar su tradición varias veces centenaria, VICENTE PASCUAL CHIRIVELLA, él fue el Fundador y Presidente de la actual Asociación. Junto e el fueron los primeros directivos: Pablo Marques, Eduardo Romero, Vicente Salcedo, Ricardo Sosiats, Vicente Pascual (hijo), Ángel Burguet, Ramón Romero, Tomas Martí, Salvador Farinos y Mario Quiles. Era el día 1 de Febrero de 1.914. Se celebra la primera fiesta con la imagen y el anda de la antigua Asociación, que era propiedad y se guardaba en casa de los Blancos. Debido a la falta de medios de la Asociación D. Vicente Pascual propone que el hará el Santo y el Anda de su propiedad, para dejarlo a la Asociación en todos los actos, que esta realice y que terminados estos, quedara en poder del Sr. Presidente o en la familia y descendientes. Estando todos conformes, D. Ricardo Sociata propuso un voto de gracias al Sr. Presidente, siendo otorgado por unanimidad.

A partir de esta fecha las fiestas se celebran regularmente hasta el año 1.931, pues la Segunda Republica prohíbe los actos religiosos en la vía pública y en 1.936 con la llegada al poder del Frente Popular, viene la quema de iglesias y destrucción de cuadros e imágenes religiosas, por los integrantes de dichas organizaciones y se paralizó totalmente cualquier celebración o fiesta religiosa.

Se reanuda la actividad de los altares en 1.940, nuestro altar coge fuerza y en 1.943 edita el nº1 de su Revista-Programa y es en este mismo año cofundadora de la Junta Central Vicentina, nuestro Altar sigue creciendo y en 1.953 bendice su bandera, verdadera obra de arte de las bordadoras valencianas por el anverso con la imagen de San Vicente y nuestra Senyera en el reverso. En 1.954 Russafa en solitario, pero con numerosas señoritas vestidas de valenciana y de clavariesas, realizo la primera Ofrenda de Flor a San Vicente en su Casa Natalicia, Ofrenda que repitió también en solitario el año 1.955, por fin Russafa convenció a la Junta Central Vicentina de que dicha Ofrenda era un éxito y a partir de 1.956 la Ofrenda se realiza, como la conocemos, es decir un acto colectivo. En 1.957 nuestro Altar cumplió la promesa y entregó a la Parroquia de San Valero para el retablo del Altar Mayor una imagen de San Vicente Ferrer igual a L3 que destruyeron los marxistas en 1.936, escultura tallada en madera obra de D. Juan Ibáñez y espléndidamente decorada por D. Juan Castellano. Y llega 1.968 y otra vez el Altar de Russafa se adapta a los tiempos y crea una figura nueva, ella será la que represente a nuestro Altar en todos los actos a los que asista: la REINA DEL ALTAR DE RUSSAFA. Nuestra primera Reina fue la niña Blanca Rueda Quintero, hija del Sr. Gobernador de Valencia, su Corte de honor la formaron veinte encantadoras niñas y doce bellísimas señoritas.

En 1.979 a propuesta de José Cerezo Pascual, sustituimos el tradicional altar de florero, por un precioso Altar de estilo renacimiento modernista, realizado por D. José y Peris, todo el de madera, el trabajo realizado por carpinteros, ebanistas, chapistas y pintores, que emplearon unas 1.000 horas en su ejecución. Era Reina del Altar la niña Amparo Cerezo Sampedro y padrinos Dª María Pura Ripoll Ortí de Soto y D. Joaquín Sapena Tomás. En 1.985 y a petición de las jóvenes damas de la Corte de Honor, se crea la figure de nuestra Reina Mayor. Así pues e partir de este año tendremos Reine Mayor y Reine infantil, inauguran esta etapa la Srta. Inmaculada Catalán i Aznar y la niña Maribel Pérez i Peleguer, sus Cortes de Honor la formaban 37 señoritas y 22 niñas. En 1.989 se le entrega a la Virgen de los Desamparados, nuestra Medalla de Oro y en ese mismo año una representación compuesta por setenta y dos personas viaja a Roma y le entrega a Su Santidad Juan Pablo II la segunda Medalla de Oro. Medallas que por acuerdo de la Junta General no volverán a darse más. Llegamos a 1.992 y nuestra Asociación obsequia a la Ciudad de Denia con un hermoso monumento a San Vicente Ferrer, era Alcalde de la Ciudad D. Sebastián García, fueron padrinos D. Vicente Plaza Costa y Dª Encarna Peris Juan y Reinas la Srta. Diana González-Lizondo Sánchez y Mª Jesús Bayo Mínguez, artífice del monumento fue nuestro directivo Miguel Plá Ernst.

Siendo Reinas la Srta. Me Jesús Bayo Mínguez y la niña María Loras Fandos, se inauguró el actual Altar diseñado por el laureado pintor Rafael Mocholí Sota, obra suya son también las tres enormes pinturas que lo adornan, construido con hierro y poliéster por el afamado artista José Mollá, nos ayudaron en el intento la Generalitat Valenciana, muchos componentes de nuestra Asociación y siendo muy destacada la gran labor de nuestro directivo Alberto Martí Esplugues. Era el año del Señor de 1.999.

Y hasta hoy, nuestro Altar, con más o memos esplendor, pero con un gran amor a San Vicente y a su doctrina que él difundió por España y Europa con su poder taumaturgo y con su ejemplo, seguiremos sin descanso trabajando pare que las fiestas y el amor a San Vicente, no decaiga y que perdure a través de los siglos venideros.

Y por último hacer un breve resumen de nuestros "CHIQUETS DEL MILACRE" una parte importante de las Fiestas que los Altares dedican al Patrón del Reino, hoy Comunidad Valenciana, es la representación escénica de los milagros de San Vicente, estos niños sin lugar a dudas serán los futuros directivos y componentes de nuestro Altar.

Los premios conseguidos por ellos para esta Asociación en el concurso anual de Lo Rat Penat, conjuntamente con el Ayuntamiento de Valencia, son:

  • Primer premio: 23 ocasiones
  • Segundo premio: 27 ocasiones
  • Tercer premio: 7 ocasiones
  • Cuarto premio: 4 ocasiones.
  • Quinto premio: 1 ocasión.

En cuanto a las medallas individuales, se han conseguido para la mejor actriz y actor principal y para la mejor actriz y actor secundario:

  • Primer premio: 46 niños y niñas
  • Segundo premio: 42 niños y niñas
  • Tercer premio: 29 niños y niñas

En cuanto a las medallas de Oro al mejor San Vicente, nuestros niños han destacado consiguiendo 39 medallas.

Muy resumida como es natural, pues solo destaco lo más interesante, no puedo nombrar a todas las personas que por su esfuerzo han hecho grande el Altar de Russafa, pues la lista es interminable, pero todos los que son y han sido de esta Asociación, saben que San Vicente y el Señor se lo premiarán. Todos ellos y el que escribe no necesita mas premio.